martes, 13 de noviembre de 2012
Don Juan Tenorio
domingo, 22 de noviembre de 2009
La casa de Bernarda Alba

BERNARDA. (Arrojando el abanico al suelo.) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.
MARTIRIO. Tome usted el mío.
BERNARDA. ¿Y tú?
MARTIRIO. Yo no tengo calor.
BERNARDA. Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordar el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.
MAGDALENA. Lo mismo me da.
ADELA. (Agria.) Si no quieres bordarlas, irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.
MAGDALENA. Ni las mías ni las vuestras. Sé que ya no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
BERNARDA. Eso tiene ser mujer.
MAGDALENA. Malditas sean las mujeres.
BERNARDA. Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Lectura de Don Juan Tenorio
De la lectura y como se puede apreciar en las fotos cabe destacar el traje de monja que lucía Doña Inés y la espada y sombrero tan propios de Don Juan.
Lo que la fotos no reflejan es la apasionada interpretación de los amantes y la narradora, que absorbieron a todo el público que asisitió durante veinticinco minutos a una de las historias de amor más conocidas de la literatura española.
martes, 27 de octubre de 2009
DON JUAN TENORIO

Acto cuarto, Escena III
DON JUAN
- ¡Ah! ¿No es verdad, ángel de amor,
- que en esta apartada orilla
- más pura la luna brilla
- y se respira mejor?
- Esta aura que vaga, llena
- de los sencillos olores
- de las campesinas flores
- que brota esa orilla amena:
- esa agua limpia y serena
- que atraviesa sin temor
- la barca del pescador
- que espera cantando el día,
- ¿ no es cierto, paloma mía,
- que estás respirando amor?

